Temporada 1 - "¿Tabula Rasa?"
La primera temporada se abre con el suceso desencadenante de toda la trama de la serie: unas personas han sobrevivido en una isla del Pacífico a un accidente aéreo. El personaje protagonista es desde el primer momento Jack, el doctor que se entrega sin dilación al rescate y atención médica de sus semejantes. Sin embargo al cabo de unos minutos es introducido otro personaje que ostentará la clave de esta primera serie de capítulos: la misteriosa Kate va a encarnar simbólicamente el significado más profundo de lo que acaba de pasar.
Kate tiene una experiencia cualificada de lo que ha pasado en el vuelo, pues no llegó a perder el conocimiento (1.1). Es por tanto a ella a quien debemos dirigirnos para saber lo que ha ocurrido. Y lo que le ha pasado a esta mujer es que por fin ha conseguido escapar. El aparato siniestrado la llevaba a prisión, mientras que el accidente le ha permitido recobrar la libertad. Tanto en el primero como en el último episodio dedicados a la exploración de un solo personaje (1.3 y 1.22), la fugitiva aparece huyendo, mientras que a la mitad de la temporada se dedica en cuerpo y alma, en isla y flashback, a recuperar un pequeño avión de juguete (1.12). Su historia, durante esta primera etapa, no va más allá. Se nos presenta a una joven que en su huída ha puesto en peligro la vida de personas que la apreciaban, que ha perdido hogar, familia y amigos, de modo que un pequeño avión ha llegado a ser para ella lo más valioso del mundo, por la vinculación que supone con un amor perdido. Encerraba quizás el avioncito la promesa de otro avión que traería su liberación, llevándola a un lugar especial donde volvería a tener la oportunidad de crear lazos esenciales con las personas de su entorno. La amenazante isla y los asustados supervivientes pueden convertirse en un nuevo hogar, una nueva familia para ella, de donde no tendrá necesidad de huir. De hecho podrá ser ella misma, utilizar su propio nombre e incluso confesar su situación como fugitiva de la justicia, sin necesidad de ocultar nada. Sus nuevos compañeros van a juzgarla por lo que es y por lo que hace entre ellos, no por lo que hizo en su pasado. En vez de el de una condenada alcanzará entre ellos el estatus de un cierto liderazgo, reconocido por Sawyer cuando, atribuyéndole el título de sheriff de la isla (1.5), le hace entrega de la insignia del Marshal que la llevaba a prisión (1.2-3). El concepto de “tabula rasa” queda así establecido desde este personaje para toda la comunidad isleña: cada una de estas personas va a tener la oportunidad de liberarse de las cargas de su pasado e iniciar un nuevo recorrido en su vida.
La serie ha presentado de este modo el suceso catastrófico que da inicio a la misma como una oportunidad de redención para los personajes, pero da un paso más allá al profundizar en la historia de John Locke. Este hombre ha sido liberado no de unas esposas sino de una silla de ruedas (1.4). Pero, atención, aunque la idea de que le ha sido concedido un nuevo comienzo sin las cargas del pasado es similar al caso anterior se trata de un concepto muy distinto, casi opuesto. Kate ha sido liberada de una restricción externa; Locke, sin embargo, ha sido liberado de un enemigo interno: su parálisis (la silla de ruedas no era más que un instrumento que aliviaba su discapacidad). Si la propia catástrofe del avión y la situación alejada de la civilización han liberado a Kate, a Locke lo ha liberado algún poder diferente, que él parece asociar a la isla. Este hombre no sólo ha recuperado su salud, sino que parece habérsele cumplido un antiguo sueño: le es dada la oportunidad de vivir en medio de la naturaleza, de experimentar la lucha por la supervivencia poniendo en juego su inteligencia, sus conocimientos y su capacidad de explorador; pero sobre todo agradecerá la posibilidad que se le ofrece de jugar un papel significativo en una comunidad humana, de poner su sabiduría al servicio de los demás y ser reconocido por ello. Su historia pasada de abandono y engaños (1.19) parece haber sido así definitivamente superada. Tanto John como Kate, los dos exploradores del grupo, van a tener oportunidad de jugar un papel esencial en la nueva comunidad, por su iniciativa y generosidad y también por sus conocimientos del medio.
Este nuevo comienzo, tan impresionante y prometedor para los dos personajes ya analizados, nos ofrece una clave de lectura para la historia de otros tres supervivientes que presentan rasgos similares: Charlie, Sawyer y Sayid, aunque no conviene forzarles demasiado a entrar en un molde no del todo adecuado para ellos.
La historia de Charlie recibe igualmente desde el principio un cierto protagonismo en la serie, perfectamente engarzada entre las figuras de Locke y Kate. Este personaje no ha sido liberado por causa de la catástrofe, ni como por arte de magia, sino que más bien su adicción a la droga convierte su estancia en la isla en un inescapable infierno de forzada desintoxicación y sus visibles síntomas hacen que su problema interno deje de ser algo privado, señalándole de una forma negativa entre sus nuevos vecinos (1.2-1.7). Su camino de liberación le obliga a confesar su situación (cosa que no han tenido que hacer los otros dos, al menos en un principio) y a buscar el apoyo de los demás para superar su problema. Con la ayuda de Locke, que se convierte en su particular ‘salvador’ (1.6 y 1.7), Charlie da el paso de renunciar conscientemente a la heroína y de implicarse en la comunidad isleña. Experimenta la satisfacción de ser útil para los demás cuando pone su vida en peligro para salvar a Jack (1.7) y finalmente encuentra en la muchacha embarazada una persona a la que está dispuesto a proteger y cuidar (1.5, 1.8, 1.10-11, 1.15, 1.24-25), reforzando así su sentido de responsabilidad y de valía personal. La situación a la que le ha llevado el accidente le ha puesto en una situación delicada, en la que también tiene la oportunidad de librarse de sus ataduras previas, pero pasando por una prueba muy dura que le va a dejar muy vulnerable ante los demás.
Sawyer, por su parte, adopta desde el principio la actitud del endurecido solitario que no confía en nadie y ejerce las habilidades que ha aprendido para sobrevivir: apropiarse de las ventajas necesarias para hacerse imprescindible en su entorno y poder negociar (1.3, 1.5, 1.8, 1.12). Le interesa mantener a todo el mundo a distancia y hacerse respetar desde el temor, desde una posición que cree que le permite insultar continuamente a los demás… No contaba quizás con que la situación de precariedad extrema iba a hacer surgir en él una cierta solidaridad hacia sus compañeros de infortunio (1.6, 1.23-24). Pero sobre todo le pilla por sorpresa la perspicacia e intuición de Kate, quien ve en él las maniobras defensivas de una persona automarginada por sus problemas de confianza y de relación (1.8-9, 1.16). Este personaje va a tener oportunidad de formar parte integrante de una comunidad humana, de aceptar responsabilidades y de obtener a cambio un reconocimiento y un apoyo incondicionado, algo que nunca antes había tenido. Está por ver si su cáustica forma de ser le permitirá superar este reto.
Finalmente Sayid, el eficiente iraquí, conoce demasiado bien su problema. Se trata de su habilidad como torturador, algo inhumano y denigrante en lo que se había prometido no volver a caer. La estancia en la isla no sólo no le libera de esta carga de su pasado, sino que le ofrecerá ocasiones que parecerán requerir que ponga en práctica tan terrible oficio (1.8). Mientras tanto ejercerá sus múltiples capacidades al servicio de una comunidad que le está ciertamente agradecida (1.3-4, 1.6-7, 1.19). Pudiera considerarse que la nueva situación le ha librado de su obsesión por la joven Nadia, a la que ha buscado durante varios años por todo el mundo (1.9, 1.21), y que finalmente va a poder vivir el gozo de una relación romántica satisfactoria con Shannon (1.17, 1.20); pero de hecho el vuelo siniestrado le llevaba de vuelta con Nadia y ni el accidente ni la isla le han concedido algo que no le hubiera sido posible encontrar igualmente en el mundo exterior (que sepamos).
Las historias de los demás personajes giran en torno a una relación familiar: Claire y su bebé, Michael y su hijo, los esposos Sun y Jin y los hermanastros Shannon y Boone. En todos los casos parecen encontrar sanación en la isla de algún aspecto dañado de su relación. Claire acepta como suyo al bebé que iba a entregar en adopción (1.10, 1.20 y 1.24-25), Walt llega a valorar y querer al padre que no había conocido (1.14, 1.24), Sun y Jin parecen redescubrir el gran amor que los une a pesar de muchos malentendidos (1.6, 1.17, 1.22-23) y Boone y Shannon aceptan finalmente permitirse una cierta distancia que les libere de sus obsesiones mutuas (1.13 y 1.17).
Pero aún no hemos analizado la figura de Hurley, que es totalmente diferente. Se podría considerar que la catástrofe ha liberado al bueno de Hugo del peso de sus millones, o de la mala fortuna que había acongojado su vida desde que utilizó los fatídicos números para el boleto de la lotería (o que ha liberado a su familia de semejante maldición). Pero para este personaje caben otras interpretaciones: él podría ser el responsable del accidente (por su mal fario) y desde luego los números que le atormentan tienen mucho que ver con esta isla (1.18). De este modo Hurley se convierte en el prototipo del personaje esotérico que podría portar la clave final de la historia, categoría en la que también podemos incluir a Walt, por sus extrañas habilidades (1.14 y 1.22), y al pequeño Aaron, al cual parecen acompañar inconfesables augurios (1.10). Esta línea de posibles influencias sobrenaturales engarza con la milagrosa curación de Locke y la ‘fe’ que en él se ha despertado hacia la isla. Ofrecerá la opción de un posicionamiento ante los acontecimientos que Locke defenderá como la suya: la creencia en que nada de esto ha ocurrido por casualidad, en que están siendo dirigidos por un cierto ‘destino’. Frente a esta postura encontramos una más pragmática encarnada por el personaje de Jack, quien queda totalmente polarizado en contra de la postura que defiende Locke a partir del desafortunado accidente que llevó a Boone a la muerte (1.19 y 1.20). La cuestión entre la razón y la fe, entre lo que puede explicarse de forma científica o más bien por un inexplicable ‘destino’ o una especie de plan cósmico, es una de las líneas temáticas centrales de la serie, desarrollada –como hemos comentado– por medio de varios personajes, pero especialmente por la oposición entre Locke y Jack (1.5 y 1.25).
El esforzado doctor vivía en los días previos al accidente una horrible pesadilla: la búsqueda de su padre desaparecido, hasta encontrarle muerto en Sydney, Australia, y embarcarse junto con el féretro en un vuelo a Los Angeles para poder enterrarle en familia (1.5). Estaba deseando terminar con todo esto, para tratar de recuperar de nuevo la serenidad, cuando la caída del avión le inserta en una pesadilla aún peor: tiene que liderar a este grupo de supervivientes afrontando todo tipo de carencias y peligros (1.5). Él siempre se ha sentido impulsado a ayudar a los demás cuando lo necesitan, de hecho su problema más serio radica en su perfeccionismo y en no poder aceptar el fracaso médico, que se le muera un paciente, algo que va a venirles muy bien a Rose (1.1) y a Charlie (1.11), ya que los ayudará a recuperarse aun cuando todo parecía perdido, pero que no va a conseguir nada en el caso del Marshal (1.3) y de Boone (1.20). La mentira de Locke y su interpretación de que la muerte de Boone fue “un sacrificio exigido por la isla” van a ponerle en guardia frente a esta ‘fe’ que atenaza al capaz explorador (y que tiene además cierta similitud con la forma de afrontar lo inevitable que ha pretendido en vano enseñarle su malogrado padre). Jack va a ser expuesto en la isla una y otra vez a problemas que rebasan su capacidad, pero intentará en todo caso hacer lo correcto y estar ahí para todos sus compañeros y amigos. Este personaje encarna la dimensión heroica a la hora de afrontar las dificultades propias y ajenas, oponiéndose en este caso al antihéroe personificado por Sawyer, quien optará una y otra vez por una postura egoísta. Se trata nuevamente del enfrentamiento entre dos filosofías: la del “sálvese quien pueda” frente a la de “vivir juntos para no morir solos” (1.5), lo que supone nuevamente dos actitudes alternativas que los personajes tendrán que escoger para afrontar cada una de las nuevas circunstancias que la isla les va deparando.
En los cuarenta y cuatro días explorados en esta temporada se irán desgranando ambas temáticas a lo largo de cuatro desarrollos argumentales que culminarán en los dos acontecimientos que cierran el episodio final: el desafortunado encuentro con los ‘otros’ y la apertura de la escotilla (1.25).
1. En primer lugar la trama se concentra en resolver las necesidades más acuciantes de supervivencia y de adaptación al nuevo medio: atender a los heridos (1.1-3), incinerar a los muertos (1.4), encontrar comida y agua (1.4-6), preparar refugios contra las inclemencias del tiempo y las alimañas (1.2-7) y organizar alguna actividad lúdica para distraerse (1.9). Al mismo tiempo se gestionan los problemas de convivencia, liderazgo y organización que surgen entre personas tan diferentes y en una situación tan precaria (1.2, 1.5, 1.6, 1.8). Poco a poco van también estrechándose los lazos de solidaridad y de amistad entre ellos. La amenaza de animales salvajes, como los osos polares (1.2 y 1.14) y los jabalíes (1.4 y 1.16), aparece de forma puntual, mientras que la presencia de la criatura más peligrosa, el inefable ‘monstruo’, apenas se deja adivinar por los estragos que produce (1.1), excepto en el caso de John Locke, quien ha podido observarlo de cerca (1.4 y 1.24).
2. En un segundo momento descubrirán nuestros ‘perdidos’ que no están solos en la isla. Sayid es capturado por la mujer francesa (1.9) cuya llamada de socorro habían escuchado, el segundo día de su estancia en la isla, los miembros de la expedición que intentaba enviar una señal a los equipos de rescate (1.2). Ella le informa de la existencia de unos misteriosos ‘otros’ cuyas voces se pueden oír en ocasiones en la selva en forma de extraños susurros, voces que tanto Sayid (1.9) como Sawyer (1.16) tienen ocasión de escuchar. Pero la amenaza que suponen estos insociables vecinos queda especialmente patente en el secuestro de Claire y Charlie perpetrado por el infiltrado Ethan (1.11), en su intento de colgar a Charlie (1.11) y en su ataque al campamento para recuperar a la fugada Claire, ataque que se saldaría con la muerte del pobre Scott y la de este implacable enemigo (1.15).
3. Mientras tanto los pobres supervivientes del accidente han ido asumiendo poco a poco que nadie va a venir a rescatarlos, pues están demasiado lejos del área previsible para la búsqueda de los restos de su avión (1.1). Tras varios intentos de Sayid por comunicarse con el exterior, apoyado por Kate y forzosamente ‘disuadido’ por Locke (1.7 y 1.21), es Michael el que propone un nuevo plan: construir una balsa para aventurarse en el océano con la esperanza de descubrir algún barco que pueda ayudarles (1.14). Boicoteada en un primer intento por su propio hijo Walt (1.17), la balsa vuelve a ser construida, esta vez con la valiosa ayuda de Jin, quien ha decidido hacer algo por sacar a su esposa de allí. Michael lo hace por Walt y Jin por Sun, pero otras dos personas quieren hacerse a la mar, aunque por razones algo más egoístas: se trata de Sawyer y Kate, que pelean por el cuarto puesto en la frágil embarcación, llevándose Sawyer finalmente esta disputada plaza (1.22). La balsa puede albergar tan sólo a cuatro navegantes, pero es motivo de esperanza para todos los que quieren escapar de la isla, que no son todos los supervivientes del vuelo 815, pues aunque Walt, quien parecía querer quedarse (1.17) acepta finalmente la necesidad de salir de allí (1.22), Locke seguirá prefiriendo explorar las nuevas posibilidades que este extraño lugar le ofrece.
4. Locke explora en secreto, junto a su ayudante Boone, la misteriosa escotilla que ha encontrado en la selva y a la que va a dedicar gran parte de sus energías (1.11, 1.12, 1.13, 1.19, 1.22-25). En esta construcción tan inverosímil, relacionada con los agoreros números de Hurley, va a focalizar su sentido de ‘destino’ acudiendo a buscar en ella las respuestas a sus más acuciantes preguntas (1.19). La escotilla simboliza en esta temporada el misterio más nuclear de la isla, oculto entre el subsuelo y la maleza, con la promesa de ofrecer un acceso practicable a una estancia de nivel más profundo, a sistemas muy sofisticados, a inimaginables secretos, pero siempre resistente a todo intento posible por desvelarlos.
Los acontecimientos se precipitan cuando Danielle les alerta de un posible ataque de los ‘otros’ con ocasión de un ominoso humo negro que se eleva por encima de los árboles (1.23). La solitaria francesa guía a algunos de ellos al barco “Black Rock” en busca de dinamita para abrir la hasta entonces indestructible escotilla mientras en la playa la flamante balsa de bambú es lanzada al agua (1.23). La expedición de rescate termina bruscamente cuando finalmente se encuentran con los temibles ‘otros’, quienes, aproximándose desde otro barco, se llevan a Walt y explotan la balsa dejando a Michael, Sawyer y Jin abandonados a su suerte en el agua (1.25). La temporada termina así ante un doble abismo: el amenazante pozo que se abre tras la forzada escotilla y el oscuro océano de desesperación de los náufragos que han perdido al miembro más joven de su expedición. El esfuerzo por la supervivencia unido a la exploración de los misterios isleños presenta el lado más optimista de la temporada, con la promesa de nuevos descubrimientos y un mayor crecimiento de los personajes en su compromiso por el bien de la comunidad. Por otro lado se ha engarzado el deseo de ser rescatados con la insociabilidad de los ‘otros’, dando lugar a un resultado altamente perturbador y muy amenazante. El contenido de la escotilla y la identidad e intenciones de los ‘otros’ serán las principales incógnitas a desvelar en sucesivas temporadas.
Esta isla plagada de misterios –el ‘monstruo’, osos polares, apariciones, susurros, los ‘otros’, la escotilla, la avioneta nigeriana, el “Black Rock”…– se ha convertido en el improvisado hogar de diversos personajes que albergan a su vez oscuros secretos de su vida pasada, siendo cada uno de ellos un misterio, incluso para sí mismo. Su forma de reaccionar ante los acontecimientos va a desvelarles quiénes son, el profundo sentido de su existencia, y va a revelar también ante los demás lo que son más allá de los meros datos personales de nombre, procedencia, estado civil o profesión. Los flashbacks de cada uno de ellos son testimonio de la importante interacción del pasado en su presente, de la enorme influencia de sus opciones de ayer de cara a su forma de afrontar las decisiones de hoy. En esta profundización psicológica que nos permite observar la interna evolución –ya sea en sentido positivo o negativo– de cada personaje tendrán un protagonismo clave las relaciones familiares: sobre todo con sus padres (Jack, Locke, Sawyer, Sun, Jin, Kate) o en el caso de Charlie con su hermano. Relaciones de pareja en algún modo fallidas o frustradas serán el transfondo principal en las historias de Sayid, Claire, Michael, Shannon y Boone en esta primera temporada.
¿Podemos decir entonces que el accidente ha sido una ocasión para ellos de hacer borrón y cuenta nueva o, dicho de otro modo, “tabula rasa”? En cierto sentido sí, pues les ofrece oportunidades nuevas a la vez que quedan muy reducidas las influencias de sus ambientes anteriores: personas que les persiguen (el Estado a Kate) o les controlan (el padre de Sun, la madre de Jack) han quedado atrás. Pero sus problemas más graves, aquellos que han internalizado, los llevan aún consigo (la drogadicción de Charlie, la necesidad de valoración de Locke, el perfeccionismo de Jack, el recurso a la huída de Kate, la cínica desconfianza en sus semejantes de Sawyer…) En la isla descubrirán nuevas dimensiones de su forma de ser e interrelacionarse con los demás, pero también amenazas mortales que pueden acabar con todos sus sueños y expectativas en un momento.
Recojo al final de este comentario las frases que acompañan el famoso anuncio promocional de esta primera temporada (dirigido por David Lachapelle) emitido en el británico Channel 4 (junto a mi traducción de las mismas):
All of us have a secret.One of us is a hero, one of us is a fraud,one of us is a junkie, one of us is a cop, one of us is a saint, one of us is a sinner,one of us is a martyr, one of us is a murderer… All of us are guilty. All of us are lost… lost…Todos tenemos un secreto.
Uno de nosotros es un héroe, otro un fraude,
uno un drogata, otro un poli,
uno es un santo, otro un pecador,
uno un mártir, otro un asesino…
Todos somos culpables. Todos estamos perdidos… perdidos…
No es tan fácil definir a cada personaje con uno sólo de estos calificativos, pues cada uno de ellos presenta diversas de estas facetas. Cada uno tiene su lado bueno y su lado malo, dispuestos a emerger ante las extremas circunstancias de la supervivencia en la isla.
¿Y nosotros? ¿Conocemos nuestro lado bueno y nuestro lado malo? ¿Estamos perdidos en la vida? ¿Nos encadena irremisiblemente alguna circunstancia o decisión de nuestro pasado sin dejarnos ser quién debemos ser? ¿Qué clase de accidentes, situaciones o misterios pueden salvarnos?
Amparo
Editado el 8-1-2007: Cambio de título (el anterior era: Temporada 1 - "Perdidos") y pequeñas correcciones.

