2.16. Toda la verdad
La convivencia en la isla está plagada de secretos y mentiras: Locke y Jack pretenden mantener en secreto a su prisionero, Sun su embarazo, Hurley su comida y Charlie su pistola, mientras Ana oculta sus planes de buscar el globo de Henry a los guardianes de éste. Sin embargo este episodio se caracteriza por la búsqueda de la verdad: Sun trata de averiguar su estado y Ana-Lucía se compromete a verificar la historia del misterioso cautivo, preocupada por la posibilidad de que puedan hacer daño a un inocente, tarea a
la que Sayid se aviene sin problemas, pues, aunque más inclinado a pensar que Henry miente, entiende lo importante que puede ser el contar con una prueba de su culpabilidad. El proceso ha sido realmente iniciado por Locke, que quiere saber por fin quién es ese hombre y lo quiere fuera de “su” búnker. Pues, como vimos al final del episodio anterior, la situación se le está volviendo insoportable.
Por su parte Sun se replantea muchas cosas ante la posibilidad de un embarazo. Recuerda cómo su marido, convertido en mafioso contra su voluntad (1.17), había puesto sus esperanzas de regeneración en un bebé que no acababa de llegar y cómo reaccionó violentamente al pensar que ella era estéril. Igual que de forma violenta intenta impedirle en la isla que pase algunos ratos sola en su jardín, por miedo a un nuevo intento de secuestro, ya que a Jin por lo visto le cuesta dominarse cuando se enfada. Ella casi se había alegrado entonces de no poder tener hijos, dado que por las tensiones en su matrimonio se estaba planteando huir, hasta que el médico (otro que se anda con mentiras) le revela finalmente que la infertilidad proviene de su marido. Se entiende que durante bastante tiempo Sun no se atreviera a decírselo a Jin, ni tampoco otras tantas cosas que estaban pasando en su vida, como las clases de inglés. Sólo que a la larga, tanta incomunicación produjo, como hemos visto (1.17), un efecto indeseado de desconfianza y resentimiento. Por eso esta vez, que Sun está esforzándose porque la relación funcione lo mejor posible, aprovecha las disculpas que le ofrece Jin por haberle destrozado su jardín y le cuenta toda la verdad (¿toda, toda?) sobre su embarazo. La reconciliación entre los dos, tras el esfuerzo por parte de él de respetar una cierta autonomía en su esposa y el esfuerzo por parte de ella de sincerarse y confiar en él, queda así sellada por la alegría de la próxima venida del bebé que durante tanto tiempo habían deseado. ¿Un regalo de la isla? Ciertamente el cambio de actividad y la influencia beneficiosa del clima tropical podrían haber solucionado la disfunción del joven coreano, si es que no se trataba de un caso especialmente grave.
De todas formas Sun necesita un poquito de apoyo para decidirse a superar su tendencia al secretismo frente a su marido, pero para eso están los amigos. Rose y Bernard la atienden solícitos cuando se siente mal y Sawyer le concede lo que le pide, más por curiosidad que por benevolencia, pero es Kate la que la acompaña (en lugar de Jin) en ese difícil momento en que una debe esperar, durante lo que parece una eternidad, los resultados de la prueba de embarazo y Jack el que le aconseja encarecidamente que cuente “toda la verdad” a su marido. Es curiosa esta insistencia de Jack sobre la verdad, cuando un momentito más tarde va a mentir a Kate sobre el búnker, pero sobre todo por su aclaración de que él quizás no es el más indicado para hablar. Parece que la situación le recuerda a algo de su propio pasado, quizás a cuando Sarah le contó que se había hecho una prueba de embarazo pero que no se preocupara porque había dado negativo, para decirle días después que iba a dejarle porque estaba saliendo con otro (2.11). ¿U ocultaba Sarah algo más y estaba realmente embarazada, sea de su marido o de su amante? ¿Y lo estaba Kate aquella vez que se hizo la prueba? La verdad es que con esta gente se acumulan las preguntas de tal manera que nunca se sabe…
Pero no sólo los coreanos se replantean sus actitudes del pasado para abrirse a nuevas oportunidades. La buena de Ana-Lucía está intentando dar una oportunidad a Henry, como reparación de la terrible equivocación que cometió con Nathan (2.7), por no hablar del desafortunado disparo a Shannon (2.6) que Charlie cruelmente le ha restregado. Tiene ya asumido que por su personalidad le cae mal a la gente, pero afronta con sinceridad y valentía sus errores y se disculpa por ellos. No está tratando ya de disimular ni de ocultar nada, sino que entre toda la gente posible, busca a Sayid, el que más motivos tiene para odiarla, para pedirle que la acompañe en su expedición, sinceramente preocupada por la seguridad del prisionero del búnker, o en caso de que éste sea un ‘otro’ por la seguridad del nuevo campamento, aunque aún no conoce a casi nadie y muchos la rehúyen, como Locke hasta ahora, o la zahieren, como Charlie. La verdad es que la muchacha tiene agallas.
Y a propósito de Henry, éste tras pasar horas encerrado dándole vueltas a su situación llega a la conclusión de que no hay salida para él, de que esta gente va a matarle de todos modos. La lectura de Dostoievsky no parece distraerle gran cosa sino más bien darle argumentos para mantener su pesimismo. Sin embargo el desarrollo de la conversación con Ana, hasta decidirse a dibujarle un mapa con la localización de su globo, parece que le da alguna esperanza, sobre todo cuando Jack le invita benevolentemente a desayunar en el comedor. Es entonces cuando se siente inspirado para contarles a sus captores una broma, decididamente de mal gusto. Si es que sólo se trata de una broma, ¿será Henry tan retorcido que se atreva a manifestar de ese modo sus verdaderas intenciones? ¿O es que no puede resistir la tentación de decir algo que le haga sentirse por encima de sus captores aunque se juegue el pellejo?
Pistas para adentrarnos en los entresijos de estos temas:
- ¿Por qué a veces no decimos la verdad? En el episodio vemos varias situaciones. El Dr. Kim dice, a mi parecer, la mentira más grave pues profesionalmente está obligado a decir la verdad a sus pacientes y la información falsa podría traer graves consecuencias, de lo cual parece ser consciente a juzgar por su actuación posterior. Se justifica diciendo que temía represalias violentas. El temor a ser severamente maltratado puede claramente impulsar a mentir, lo cual sería también una buena excusa para cualquier posible mentira por parte de Henry Gale. En otro nivel está el temor a estropear una relación, a ofender los sentimientos de otra persona o tener que sufrir su rechazo o reprensión, por tener conciencia de haber hecho algo mal. Sería el caso de las mentiras y secretos de Sun hacia su marido, pues no parece haber llegado a temer alguna vez que él podría pegarla. De similares características, aunque no igual, es el ocultamiento que hace Hurley de que tiene comida escondida: no quiere que se sepa para no quedar mal (2.14); pero en la situación de supervivencia de los ‘perdidos’ y dado que se le confió el reparto de la comida se trata de una traición un tanto seria, de modo que su propio sentido de culpabilidad le impide decir la verdad. Por otro lado el secreto de Jack y Locke pretende evitar problemas mayores en el grupo, sólo que como contrapartida está provocando un cierto resentimiento, ya que algunos notan que pasa algo y no se les quiere decir. Más bien parece que están evitando afrontar las posibles críticas a las decisiones tomadas en el ejercicio de su liderazgo. Estas varias situaciones indican como causa principal de la mentira el miedo, bien sea a un posible castigo, a represalias o a críticas, aumentado sensiblemente en el caso de darse un sentimiento de culpabilidad. En otro apartado estaría el temor a hacer daño a alguien o a generar una situación peor. Uno debe discernir según los casos, pero sabiendo que el miedo es mal consejero y que toda mentira lleva en germen una cierta capacidad destructiva de la confianza y de las relaciones, algo que en ocasiones puede ser más o menos superable pero que suele traer consecuencias negativas a largo plazo.
- Examinemos también algunos casos opuestos: En primer lugar Ana-Lucía decide hacer lo que cree que debe hacer y se atreve a recurrir a la persona con la que tiene el problema más grave para que la acompañe. La idea de que puede recibir rechazo o reprimendas, sin dejar de dolerle, no la echa para atrás, y llegado el momento confiesa sencillamente sus sentimientos y pide perdón con sinceridad. (Por supuesto ella también oculta información a Jack y Locke, pero eso es algo que la propia actitud de ellos está generando; si les hubiera pedido su opinión no podría haber actuado con la rapidez que lo hizo). Tenemos también el caso en el que Sun cuenta a Sawyer sus dudas sobre su estado, como única forma de obtener lo que necesita. Es realmente la primera persona a la que se lo comunica y no precisamente porque sea su mejor amigo, sino que se trata exactamente del tipo de privilegio que Sawyer pretendía conseguir con su pequeño golpe de estado (2.13). En otro orden de cosas están las verdades dichas con mala intención o en mal momento: Sawyer haciendo bromas sobre la posible paternidad de Jin, aun a sabiendas de que él probablemente todavía no lo sabe y de que no le puede entender. Además de hacer uso de una información que no le correspondía saber, divulgándola sin permiso de Sun, hace que Jin se sienta mal, siendo objeto de una burla que no entiende. Se trata de un uso interesado de la información que no busca la verdad en sí, sino en cuanto que proporciona poder sobre las personas. Finalmente el exabrupto de Charlie hacia Ana-Lucía es decididamente cruel. Aunque ella no sea la más indicada para decir quién puede utilizar un arma, echarle en cara el disparo contra Shannon delante de Sayid es francamente desacertado. Vaya como ejemplo de las veces que se abusa de la verdad, usándola como un arma contra alguien, con intención de hacer daño.
Amparo