2.15. Baja por maternidad

2006 July 11
Posted by Amparo

Claire, Danielle y Kate parten de expedición a
la jungla. Claire busca una vacuna para su hijo, mientras que Danielle busca, como cada día en los últimos 16 años, a su hija. Ninguna de ambas madres encuentra lo que buscaba, aunque el proceso conlleva una cierta reconciliación y reconexión entre ellas. Kate, que no buscaba nada especial, es la que encuentra algo inesperado: los disfraces que los “otros” usaron para engañarles en sus encuentros.


 

De todo lo que vivió durante su secuestro Claire sólo recupera un patuquito, que había tejido con todo cariño para su bebé. Es el único testimonio que puede mostrarle a Aaron de que lo esperaba y preparaba su venida. La joven australiana pasó por un infierno intentando encontrar la familia adoptiva adecuada para su hijo (1.10), proceso durante el cual siempre se sintió justificada. Ella quería lo mejor para el niño y se sentía responsable de elegir lo mejor para él, pero nunca aceptó realmente para sí misma el papel de madre, ni se preparó para el evento como hacen la mayoría de las embarazadas. Sólo ahora que ha visto sus mejillitas sonrosadas, le ha mecido entre sus brazos y le ha dado de mamar, sobre todo cuando ha tenido que oírle llorar desconsoladamente, preocupándose seriamente por su salud, por la posibilidad de perderle, es cuando Claire  se da cuenta de que le quiere con todo su corazón y de que está dispuesta a lo que sea por protegerle. El recuerdo de la última oportunidad que tuvo de entregarlo en manos de ‘otros’, de los peligros sufridos en el entretanto y quizás también el testimonio de la madre que se ha visto despojada involuntariamente de su hija durante tantos años, le han hecho darse cuenta de lo inmensamente afortunada que es por tener a su bebé con ella, sano y salvo, por fin, según parece diagnosticar el cirujano convertido en improvisado pediatra.

 

El alivio de Claire por la mejoría de Aaron contrasta con la tristeza de Danielle, siempre apartada de Alex. Y eso que la joven que Claire le describe bien podría ser su añorada hija. La mujer que disparó contra los miembros de su equipo, porque –parece ser–   sufrían una enfermedad terrible y que raptó al pequeño Aaron (1.24) en un arrebato de esperanza, nos muestra en este episodio los extremos de su desesperación –al pedir a Kate que la mate– y de su solidaridad hacia otra madre en un peligro similar, cuando salva a una Claire totalmente desorientada.

 

Mientras tanto, el misterioso Eko, nos muestra un nuevo paso de su forma de gestionar la culpabilidad, de la manera de aliviarse el corazón del peso de la sangre ajena derramada. Aunque los dos desconocidos que mató le habían atacado, se sentía apesadumbrado por haberles arrebatado la vida. Quizá hubiera recurrido a un sacerdote en confesión, si lo hubiera tenido a mano, pero debió haber deseado tantas veces poder pedir perdón a algún familiar o allegado de sus víctimas, que no pierde tiempo en hacerlo en cuanto vislumbra la más remota posibilidad para ello. Sólo que si el poder cortarse al fin los mechoncitos de su barba trajo paz a nuestro impresionante amigo la escenita produjo en el pobre prisionero probablemente el efecto contrario.

 

Y eso que el nuevo inquilino de la estación cisne no es ningún pobre inocente aterrorizado. No sabemos muy bien ni sus intenciones ni si la historia que ha contado es verdadera, pero ciertamente sabe mantenerse atento a lo que pasa en su nuevo entorno, para poder manipular en la medida de lo posible los sentimientos de aquéllos que se lo permitan. Y parece haber encontrado en Locke la víctima adecuada para sus tejemanejes. Por supuesto, está en su derecho de utilizar todas las artimañas posibles para conseguir salir de su encierro.

 

Y llegamos así a la cuestión de la rivalidad entre Jack y Locke. Éste no ha cuestionado nunca el liderazgo de Jack, sólo que siempre ha sentido el búnker como cosa suya. Él lo descubrió (1.11) y fue el que insistió en explorarlo la misma noche en que abrieron la escotilla (2.1). Pero sorprendentemente pidió a Jack que se responsabilizara de apretar el botón con él, porque según la película “Orientation” que vieron juntos, aquello era cosa de dos (2.3). Después parece haber sido Locke el que se ha encargado de organizar los turnos para atender la rutina del ordenador y le hemos visto explicando todo lo relativo a ello a los que llegaron desde el otro lado de la isla (2.4 y 2.9). La cuestión de las armas fue motivo de un gran pulso entre los dos personajes, irresuelto por la intervención de Sawyer. Y ahora, el prisionero Henry Gale ha ocupado el lugar de las armas. Locke quiere tomar las decisiones con respecto a él en conjunción con Jack, pero se resiente de la desconfianza de éste. Y le molesta profundamente que hasta el prisionero capte que es el doctor el que lleva las riendas. ¿Dónde está aquel gran destino que le había llevado hasta esta estación? ¿Dónde la ocasión que le ofrecía la isla de convertirse por fin en alguien importante? ¿Se ha convertido en un pobre hombre que aprieta un botón cada dos horas y friega los platos? Pues no, los platos esta noche no los va a fregar él, ¡¡que se vayan al cuerno!! Y el ¡crash! despierta una sonrisa en el magullado rostro de Henry.

 

Probablemente los “otros”, ¿los compañeros de Gale?, conocen también las tensiones propias de toda organización jerárquica. El “ex-barbudo” reprende a Ethan amenazándole con las represalias de un tal “él” que parece ser el que más manda. Agradecemos desde luego que la desobediencia forme parte también de esta extraña banda, de forma que la joven morena, ¿Alexandra?, se sienta lo suficientemente impresionada por el planeado asesinato de Claire como para arriesgarse a salvarla. Esperemos que esta acción no le haya reportado ningún castigo, pues si “él” no estaba contento con la actuación de Ethan, probablemente tampoco aplaudiría la actuación de esta muchacha. Si no la descubren podría ser una buena aliada para una posible futura liberación de Walt y de los demás secuestrados.

  

Pistas para adentrarnos en los entresijos de estos temas:

 

- Claire desaparece por una semana y durante su “baja por maternidad” va a parar a un lugar con todo tipo de equipamientos médicos y una hermosa habitación preparada con todo lo necesario para el bebé. Cualquiera preferiría dar a luz en esas condiciones, en vez de a medio camino entre las cuevas y la playa, en medio de la jungla, como ocurrió en el episodio 1.20. Sólo que la aparente amabilidad de su cuidador Ethan esconde las intenciones que el equipo “médico” tiene de matarla. Me recuerda a las ocasiones de la vida real en que situaciones aparentemente terapéuticas y humanitarias encubren, entre amabilidades y sonrisas, la dispensación de la muerte: eutanasia, aborto, eliminación de embriones… Ya sé que algunas situaciones son muy delicadas y requieren una valoración ética extremadamente cuidadosa. Pero también se da el engaño y la prevalencia de intereses creados en algunos “profesionales” que no hablan con claridad a las personas implicadas o a los familiares de las mismas. Por supuesto es principalmente de admirar el trabajo abnegado de tantísimas personas dedicadas a la medicina que están siempre ahí, disponibles a hacer todo lo necesario por salvar la vida y curar de sus dolencias a cualquiera que lo necesite. Como el bueno de Jack se presta a visitar al bebé de Claire en este episodio todas las veces que haga falta, y como le hemos visto curar a amigos y enemigos una y otra vez. La acción heroica de la joven “otra” sería el ejemplo a destacar: alguien que se atreve a discrepar con la propia organización a la que pertenece si ésta planifica algo que va en contra de su conciencia.

 

Amparo

Editado el 18-7-2006,  1:43 horas, para corregir erratas. Otra errata corregida el 9-11- 2006.  

 

 

Comentario añadido el 9 de Noviembre de 2006:

 

Danielle se acerca al campamento de Sayid para entregarle el prisionero que ha capturado. Aunque cree que éste es un gran mentiroso, piensa que el iraquí está capacitado para sacarle una información muy útil. Por otro lado es consciente de que otra fuente privilegiada de información sobre los “otros” sería la memoria de Claire, si ésta recuperara sus recuerdos de cuando estuvo raptada. La francesa está pendiente de que Claire recuerde pues cree, acertadamente, que investigando sobre el intento de los “otros” de quitarle el bebé a la joven embarazada podría encontrar pistas del paradero de su propia hija.

 

Aparte del deseo de Danielle de encontrar la verdad de lo que ha pasado con Alex en los últimos 16 años, en estos dos episodios observamos el empeño casi desesperado, tanto de Sayid como de Claire, por descubrir la verdad sobre los “otros”. Sayid quiere saber quiénes son, se niega a olvidar todo lo que les han hecho, se niega a olvidar la muerte de Shannon. La pobre Claire lamenta más bien haber olvidado lo que le hicieron a ella, sobre todo porque puede tener consecuencias graves para la salud de su bebé. Dispuesta a todo se interna en la selva y en la estación médica en busca de la vacuna contra la supuestamente terrible enfermedad que, según Danielle, requiere el sacrificio de los contagiados, aun siendo las personas más queridas.

 

Eko también está intentando contactar con los “otros”, pero más que para acusarles para confesar lo que él les hizo, no porque crea que ellos son inocentes, sino porque parece pesarle más el daño que ha hecho él a los demás que el que ha recibido. Si Sayid no quiere olvidar el mal que han sufrido, quizás para vengarse o al menos para poder defenderse de futuros ataques, el misterioso nigeriano parece creer que no se debe olvidar el mal realizado, que es preciso pedir perdón para alcanzar la paz. Claire también confiesa a su hijito que estuvo a punto de entregarlo a los “otros”, para decirle a continuación que lo va a cuidar siempre con todo cariño. Aunque el peque no se entere mucho de nada, parece que ella necesita también pedirle perdón antes de comprometerse de lleno en la preciosa relación de amor materno-filial que los ligará de por vida.

 

Amparo

 

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